martes, 21 de agosto de 2007

Los pilares de la Tierra


Escribí en un diario, que después regalé (voy regalando los diarios), que un día, yendo en el tren de costumbre, me encontré luchando contra esta novela, fruto de un regalo (soy muy educado con los regalos). El vagón iba relativamente vacío, y podía apoyar mis piernas en el asiento de enfrente, siempre que no me cruzara con ningún revisor "mal lechado". En uno de los bloques de asientos contiguos, un hombre de mediana edad, me miraba curioso. Llevaba las gafas empañadas, estaba sudando y se reía escandalosamente de un matrimonio inglés que acaba de pasar, con sus 3 niños pequeños a cuestas y sus cuatro maletas. Le seguí la broma cuanto apenas. Eso le dio pie para preguntarme.

-¿Qué lees chaval?

-Un libro

-Jem...ya...¿y cuál es?

Giré la tapa aunque no lo pudiera leer, pues estaba seguro que reconocería la portada. Acerté. Las gafas se le desempañaron y dejaron ver unos ojos muy abiertos.

- ¡Guau, Los Pilares de la Tierra! ¡Es un librazo!

-Sí…es muy grande

- ¡Y muy bueno!

-Ejem…

- Buff, me lo he leido dos veces. ¡Es impresionante!

-¿Dos veces?Joder...¿viaja usted mucho en tren, verdad?

- ¿Por dónde vas?

- Pues no sé, por los cimientos supongo.

- ¿Qué página?

- Trescientas y pico.

- Ahhh, ¡hasta que no llegues a la setecientas y pico no empieza a molar! Es cuando empiezan las batallas.

- ...Batallas...qué bien...

- Bueno chaval, me bajo en esta parada. ¡Disfruta el libro!

- Oiga, pero… ¿al final construyen la catedral?

- Pues...no me acuerdo.

3 comentarios:

cris dijo...

ejem... luego no te quejes porque no encuentras inspiración para tus guiones...
deja de leer mierdas!

Elva dijo...

Acabo de encontrar tu blog haciendo una tarea de Adolf Loos y ya ni la acabé por estar leyendo tus entradas, pensé comentar la de Casablanca pero no supe que decir, amo esa película cursi como ninguna otra, irreal, madre de los clichés, empalagosa y tal vez por eso es de mis favoritas.
Pero en esta entrada casi me caigo de risa de la silla, no puedo evitar comentarte que me pasó lo mismo pero lo malo fue que empecé a leerlo por que mi papá me lo regaló por que le pareció un "librazo" y cuando me preguntó: ¿que tal, te está gustando? Sólo pude decirle: shhh déjame seguir leyendo, ya quiero acabar (...con esta tortura) y se fue muy contento pensando que no podía dejar de leerlo.

Raoul Lorite dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Elva. La verdad es que, si a uno le regalan este libro, puede considerarse "exculpado". Aunque eso no quita la vergüenza que pasas al abrirlo en público. Es que en realidad soy muy tímido y no me gusta que la gente reconozca lo que voy leyendo. Si lo conocen, malo.

Me alegra que te guste el blog, y espero que me perdones por distraerte de tus trabajos.

Un saludo!

Plenilunio

Hoy es