miércoles 14 de marzo de 2012

El Castillo - Franz Kafka

Nada mejor que un proceso febril para escribir sobre Kafka. Un agrimensor llega a un pueblo, regido por un enigmático castillo, supuestamente contratado para trabajar en un proyecto. Allí nadie sabe nada, y los que saben algo son inaccesibles. K. no abandona, no se marcha por donde ha venido. K. resiste para luchar contra el sistema. Pero el sistema es sibilino, perverso, escurridizo y prácticamente inalcanzable. Su cota es la de las pesadillas, su lógica interna la de un mal sueño. El camino hacia el castillo está cubierto por la nieve, es tortuoso y parece inacabable. La gente del pueblo acepta su sometimientos al mandato de los funcionarios del castillo como algo normal. Y Klamm, el hombre que contrató a K., evita ser visto. Tan sólo lo vislumbramos a través del ojo de una cerradura, y a través de los parlamentos de Frieda, su amante, y amante de K.

El Castillo es una pesadilla. Inquieta y horada. 

viernes 6 de enero de 2012

Luc imagina un gato

Si algún día tengo un gato, no será una mascota. Aborrezco a la gente que compra mascotas, aborrezco la palabra mascota. Mi gato será callejero, libre. Tendrá conciencia de clase, de clase aristócrata. Mejor dicho, tendré un pequeño Bakunin felino que no me considere su amo. Me dejará ser su cuidador, nada más. Pero no seré su amo ni su camarada. Camarada no. No quiero un gato que me considere su camarada porque eso me resulta ideológicamente molesto. Me sentiría tan ridículo como aquellos rojeras que ponen a sus mil-leches "Lenin" y "Trotski". Es como si alguien de derechas llamara a sus perros "Keynes" y "Nixon". Mussolini es un nombre de gato maravilloso, ¿no os parece?.  Mi gato sera baudeleriano, un semi-dios en la tierra, un superviviente del arca de Noé, de Mauthausen y de las Barranquillas. Se llamará Alberto o Juan Carlos y cuando haya visitas le llamaré de usted. Mi compañero, mi gato, jamás acudirá a mi llamada. Me mirará de soslayo y con un ademán elegantísimo me mandará a tomar por culo.

domingo 11 de diciembre de 2011

High-dive Precision - Gennady Fedorenko





Éste es el preciso momento en el que un alcatraz del Cabo consigue su presa. El rastro de burbujas , en tirabuzón, muestran la trayectoria de las sardinas, a 30 metros de profundidad en las aguas de Port St Johns, en Sudáfrica. La gran corriente de sardinas en la costa sur del continente africano es uno de los movimientos migratorios más grandes del mundo. Tiburones, delfines, ballenas, aves marinas y, en esa ocasión, Fedorenko. "Los alcatraces tienen un aspecto fascinante", dice Fedorenko, "tan elegantes en el aire como debajo del agua". "Pero sus zambullidas son tan veloces que captarlas en una fotografía en más una cuestión de suerte que de habilidad".

Canon EOS 1Ds con una lente de 15mm f.2.8; 1/160 sec 

domingo 27 de noviembre de 2011

El Gran Dictador - Charles Chaplin

Da una pereza tremenda decir cualquier cosa de esta película. Imagino que la misma que le daría a cualquiera que se pusiera a escribir sobre la luna o la belleza del mar. ¿Existe alguien que no haya escuchado el discurso final? Incluso ahora se ha recuperado de la manera más patética y banalizadora.

Hablaré entonces de lo que más me interesa, el camino que lleva a rodar esta película en 1940, en un país con grandes grupos de presión contrarios a cualquier crítica sobre el nazismo imperante en Europa. Y es que en 1937, cuando Chaplin modificó el guión que estaba escribiendo sobre Napoleón para focalizarlo en la figura de Hitler, un aluvión de coacciones casi le hacen abandonar la producción del film. Tanto Rockefeller como Morgan, grandes magnates, prohibían cualquier alusión a la guerra en Europa o en Asia. Cuando en 1939 se estrenó, milagrosamente, la película de Anatole Litvak, Confesiones de un espía nazi, probablemente la primera película crítica con el nazismo, la prensa de Hearst hizo un llamamiento a través de sus artículos para prohibir el film. Alemania era un mercado demasiado jugoso como para perderlo. Muchos de los distribuidores eran de origen germánico, y tenían miedo a las represalias que pudieran cometer sobre sus familiares en el Tercer Reich.

Dentro mismo de América había grupos favorables al nazismo. Admiraban a Hitler, un hombre que había levantado a toda una nación hundida económica y moralmente después del desastre de la Primera Guerra Mundial, colocándola de nuevo en primera línea, junto a las potencias más poderosas. La política de Roosevelt pre-Pearl Harbour era la de mantener una neutralidad, que sólo rompió en el momento del embargo de petróleo a los japoneses. La Comisión Dies mantenía este aislacionismo y vigilaba con lupa a todo actor que expresara su favor por la causa aliada, o simplemente que ayudara a los niños republicanos españoles. Ni tan siquiera cuando los bombarderos nazis sobrevolaban el cielo de Londres, la Comisión Dies cejaba en el empeño de calificar de antiamericana cualquier producción que cuestionara la guerra, por el peligro de que se alinearan con el comunismo, el fantasma rojo.

Y en esto, Chaplin anuncia que su próxima película será una burla a los dictadores.

Adenoid Hynkel, con el Google Earth de la época.
 Hay que reirse de los dictadores. Los dictadores son cómicos. El público de la Francia ocupada se reía cada vez que Hitler aparecía en pantalla, cuando gesticulaba ridículamente o se limpiaba la mano después de haber saludado a Mussolinni. Precisamente en este encuentro entre los dos máximos representantes del fascismo Chaplin articula los momentos más brillantes de El Gran Dictador. Los encuentros entre Hynkel y Napaloni son puro vodevil, pura parodia feroz que por momentos parece hasta irreverente. El propio Chaplin declaró tiempo después que, de haber conocido los horrores de los campos de concentración, nunca hubiera rodado una comedia sobre el nazismo. Ése es el valor de Chaplin y de esta película, ser contemporánea del horror, y dar un mensaje de esperanza en un momento de derrota. De esperanza en la humanidad, en la misma humanidad que ocultaba un genocidio. Un discurso cándido, un discurso de un artista ajeno a cualquier tipo de servilismo ideológico, inocente y puro, en el momento preciso e independiente de cualquier interés personal.

En mi opinión, El Gran Dictador no alcanza los momentos de inspiración infinita de La Quimera del Oro, ni la precisión metafórica y crítica de Tiempos Modernos. Pero sí se convierte en la más necesaria en su imperfección, por su valentía y por mostrar lo que nadie se atrevía a mostrar. En contrapartida, películas como La Vida es Bella o El niño con el pijama de rayas quedan en las antípodas de la moralidad. La frase en la que Godard denuncia la "ausencia del cine en los campos de concentración" toma un paréntesis en Chaplin. Chaplin sí estuvo contra el fascismo, y estuvo en el momento en que éste era más poderoso.



Raúl Lorite 

viernes 4 de noviembre de 2011

A Valenciaa - Javier Mariscal





Uno de los primeros trabajos de Javier Mariscal y una de las primeras muestras del cómic underground valenciano. Hay quien, muy fumado, lo ha comparado con los trabajos de Robert Crumb. Tampoco nos pasemos. Una obra que se ríe irónicamente de casi todos los estereotipos levantinos, y que adjunto aquí para descargar debido a la imposibilidad de encontrarlo por otros métodos.

Aviso: En valencià, per supost.

Descarga

jueves 3 de noviembre de 2011

No habrá paz para los malvados - Enrique Urbizu


Toca rectificar. Si alguna vez dije que no entendía del todo la fama entre la cinefilia que tuvo La caja 507, pues pensaba que todo el reconocimiento se basaba más en lo atípico de la película dentro del panorama español antes que por sus cualidades puramente cinematográficas. Algo con lo que jamás comulgaré, dicho sea de paso. No paro de leer en los comentarios a esta película la impresión de que "no parece española", dicho esto como una cualidad. Todos aquellos que piensan que esta película no parece española son los que menos conocen la heterogeneidad del cine español. Heterogeneidad que en muchas ocasiones hay que escarbar para encontrarla, cierto, pero que existe, igual que en la cinematografía norteamericana, francesa o italiana, por citar varios ejemplos. La mediocridad es lo que más abunda, pero no se puede justificar el victimismo de cierta parte del cine español que intenta defender una cinematografía rica en variedad, aunque no en oportunidades.

No habrá paz para los malvados es una película puramente española porque la protagoniza un anti-héroe barojiano, que deambula por el extrarradio madrileño sin saber muy bien por qué su vida se ha precipitado hacia el abismo. Santos Trinidad, un policía perteneciente al departamento de búsqueda de personas desaparecidas, alcohólico y pendenciero, se ve envuelto en un tiroteo dentro de un club de alterne donde asesina a sangre fría a tres personas. Un testigo huye sin que Santos pueda liquidarlo. Empieza así una doble trama en la que Santos por un lado y una jueza por otro trataran de localizar al testigo.

Buena parte de los espectadores se habrán sentido estafados por el trailer, por esa gente que monta los trailers con el piloto automático, aplicando la misma plantilla a cualquier film que se ponga por delante. La película de Urbizu es seca, fría, de ritmo pausado y sin (apenas) concesiones. Quien espere una película de género negro llena de persecuciones, un thriller lleno de giros y de secuencias de acción, que se desengañe o se alegre. Esta película no tiene que rendirle cuentas a nadie, y se lo agradezco. Está rodada con gran contención, en un estilo más desnudo incluso que el de La caja 507, con un trabajo de sonido magnífico y una puesta en escena muy acertada. Santos camina por vertederos con Madrid dormida en el fondo; allana casas humildes de familia obrera con su gotelé y sus manteles con puntilla, estancias solitarias; bares con máquina tragaperras y suelos llenos de mugre; espacios en construcción vacíos, en los que se desliza como una sombra; centros comerciales; Atocha; el miedo post-11M en la sociedad Española planea en la trama. Esto último ha sido uno de los elementos más criticados a Urbizu, que el colombiano sea siempre narcotraficante y el moro terrorista. Señores bien pensantes e integradores, estén tranquilos: los personajes más oscuros de la película siguen siendo españoles.

Es un acierto de Coronado y de Urbizu que el personaje principal, tan desgraciado y despreciable, tenga en la mirada grietas a un pasado que nunca nos explican con exactitud, tan sólo vislumbramos a través de una fotografía que Santos es padre de un hijo, o del modo en que se acaricia la alianza demuestra que una vez estuvo casado. Detalles que nunca se hacen explícitos. Así como en la mirada hay rastros de ternura y de vergüenza de sí mismo (ejemplo de esto es la escena extraordinaria en la que un joven policía reconoce a Santos y le dice que es hijo de un antiguo compañero suyo, que su padre habla siempre de él con admiración. Lacónico, Santos le pide por favor que no le diga a su padre que le ha visto).

La interpretación de la juez a cargo de la cantante Helena Miquel no está a la altura de las circunstancias, y quizá sea culpa de la gran cantidad de escenas de diálogo que tiene. Urbizu tenía la intención de contraponer la parquedad de palabras de Santos con la profusión de la jueza Chacón, pero tiene el grave problema de que sus frases suenan guionizadas. Probablemente porque ni es actriz profesional ni el director se ha esforzado lo suficiente en adaptar las frases a la persona que tenía que pronunciarlas.

Fallos que no deslucen la suciedad de una película sobria, seca y dura, que nos cuenta más que el mal llamado "cine social", sobre unas fuerzas del orden que no inspiran ninguna confianza, en una sociedad intranquila que desde los atentados del 11 de marzo se siente vulnerable y recelosa ante los de fuera. Hay quien verá erroneamente una excusa para sus miserias.

Raúl Lorite 


Buena Energía - Benito Kamelas

Por fin podemos mostraros el nuevo Videoclip de Benito Kamelas, rodado por Naniwa Films, de su single adelanto "Buena Energía".

Actriz: Rosa Ferreira

Actor: Felipe Morales

Dirección: Iván Ruiz

Producción: Ángel Villalba

Montaje y Post-Producción: Raúl Lorite

Operador de Cámara: Toni Arnedo

 

jueves 27 de octubre de 2011

La Biblioteca de Savonarola I






Inauguro aquí una nueva sección, a la que he llamado "La biblioteca de Savonarola", donde lanzaré al fuego purificador e implacable los libros más despreciables, ignominiosos y petardos que se crucen por mi camino. Paulo Coelho, prepárate.




La sociedad burguesa se caracteriza principalmente por dos factores: la estupidez y el aburrimiento. Dentro de este marco, Helen Exley levantó su imperio basado en el concepto de "libro-regalo". Sí, "libro-regalo", no "libro que regalo", ni siquiera "libro que me gusta tanto que lo regalo". Tan sólo "libro-regalo", el objeto como finalidad, el regalo es el libro, son las hojas y los dibujitos, es la superficie. Puro objeto burgués, sin duda. Y es que me resulta impactante que alguien vaya a una librería o a un centro comercial con la intención de regalar un libro, y no sea necesario elegirlo cuidadosamente para la persona indicada. Ni siquiera hace falta saber leer, no es necesario abrir el libro. El regalo ha surtido efecto, el acto cultural de "regalar" está cubierto.

Si al pobre incauto se le ocurre abrir el regalo con forma de libro, encontrará una serie de frases de galletita de la fortuna escritas por los chimpancés menos inspirados del mundo. Frases como "hoy es un gran día, cómete la tarta y permítete un caprichito" o "deja la sensatez para el resto del año" lo demuestran.

Lo más triste de todo es que alguien tenga que acudir a libros prefabricados para desearle a un amigo o amiga un feliz día de cumpleaños, una palabra de cariño o un gesto tierno. Sólo en una sociedad gélida sucede que Helen Exley, autora de obras como "Lo siento", "Mi amiga" o "Papá, mi héroe" pueda hacerse millonaria. A la pira con ella, con sus libros-baratija, sus standard-quotes, su zen, su mierda y sus sueños-que-se-cumplen-si-los-deseas-con-fuerza. A la pira con el más fuerte de mis deseos. Arde, arde en el fuego del olvido.

Raúl Lorite

viernes 12 de agosto de 2011

Blue Öyster Cult - Blue Öyster Cult (1972)

Juez Constance Harm: ¿Abandonó usted a su hijo por un premio de 40 dólares?

Homer Simpson: Y una medalla de Blue Öyster Cult.

Juez Constance Harm: ¿Y eso es más importante que mantener a su hijo alejado de los problemas?

Homer Simpson: Señoría, si me permite tararear el principio de "Don't Fear The Reaper" estará de acuerdo conmigo...

Desde su primer disco, Blue Öyster Cult tenía hechuras de gran banda. La respuesta americana a Black Sabbath (de los que hablé hace un tiempo) nacida del productor Sandy Pearlman. A diferencia de la banda de Birmingham, las letras de los Blue Öyster no son ocultistas, sino sarcásticas y en ocasiones crípticas ("They know me by my black telescope" ¿?) Frases de Mandingo a parte; la carretera, la ciudad, las drogas y las situaciones extravagantes pueblan el imaginario de este disco. Atentos al tema que abre el disco, "Transmaniacon MC", referencia a un suceso que tuvo lugar en un concierto organizado por los Rolling Stones en 1969, el Altamont Free Concert, donde falleció un joven de 18 años. El fin de la década de los 60, del verano del amor y la paz fue, efectivamente, en 1969.

Transmaniacon MC



Then Came The Last Days of May



Cities on Flame with Rock and Roll

Plenilunio

Hoy es