martes, 7 de agosto de 2007

Antes del amanecer


Jesse y Celine son dos desconocidos que se encuentran a bordo de un tren que recorre Europa. Ella regresaba de Budapest, adonde había ido para visitar a su abuela; él iba a coger un avión que lo llevaría de vuelta a casa, en Texas. Sus vidas seguirían el mismo cauce que habían llevado hasta ahora. Por eso comparten en Viena catorce horas como quien comparte un secreto, un momento único e irrepetible.

Antes del amanecer es un estudio del proceso de enamoramiento de dos personas. No hay grandes palabras, ni grandes gestos. No hay grandes escenas, no hay grandes discursos. No es necesario. Tan sólo vemos a dos personas pasear juntas, hablar de sus cosas, cogerse de la mano, mirarse. Y todo eso forma algo parecido a un milagro del cual somos testigos casi en privacidad.

La cámara sigue a los personajes muy de cerca, en su caminar por Viena, y nos acerca a ellos. Vamos poco a poco conociendo sus miedos, sus ilusiones, sus sueños, su pasado, sus anhelos y sus ideas. El tiempo, entonces, se establece como eje central del relato, una lucha a contrarreloj con lo inevitable. El tiempo avanza y transforma el pensamiento de Jesse y Celine, el tiempo fugaz es el motor de la historia y así, con referencias al tiempo que pasa, se desarrolla la película. Un tiempo devorador que los personajes aprovechan de la mejor manera posible.

Nueve años después se rodó, con los mismos personajes, Antes del atardecer y el paso del tiempo tomó más fuerza. Jesse y Celine hablan, sobre todo, del tiempo pasado y de sus recuerdos mientras el presente surge ante sus ojos. Han cambiado, son más maduros y hablan con más sabiduría. Pero siempre el recuerdo aparece entre ellos y son incapaces de olvidar.

Diálogos espontáneos de dos personas que acaban de conocerse, caricias reprimidas por el miedo o la vergüenza, miradas furtivas… Antes del amanecer es un elogio al pequeño gesto.

1 comentario:

Alberto dijo...

He de sincerarme: Antes del Amanecer no me gustó demasiado. Como bien dice Lorite es una historia en la que no sucede nada de la forma en que habitualmente tendemos a entender la narración clásica. Es una película en la que no acontece nada o en la que el tiempo se apodera del acto. En este sentido, la palabra se erige en el vehículo que da "vida" al film. A todos nos recuerda, estilísticamente, al Eric Rohmer. Particularmente al de "Cuento de Verano" en mi caso. Pero donde aquella conseguía trascender la rutina de la no-acción mediante el diálogo, obrando el milagro, Antes del Amanecer se espesa, la palabra se acaba convirtiendo en murmullo mas que en forma expresiva de primer orden.
De todas formas tengo intención de revisarla, haciéndola acompañar de Antes del Atardecer.

Plenilunio

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